El último viernes antes de vacaciones de semana santa, el 15 – 04 – 2011, estuvimos representando en clase los diferentes paradigmas que podemos encontrar en investigación educativa.
- En primer lugar, realizaríamos con la mitad de la clase (al final fue con todos los compañeros que vinieron) un ejercicio de cálculo mental. El hecho de realizar esta actividad es porque según el paradigma empírico – analítico, la organización de la clase se debe plantear desde la homogeneidad y con una graduación para las actividades en grupo. De este modo, con esta tarea podríamos ir sentando a cada uno de los compañeros según sus aciertos en el cálculo mental. Los que más acertasen serían los que estuviesen en las primeras filas mientras que los alumnos con mayor número de errores serían lo que se sentarían en las últimas filas. En esta misma tarea, habíamos pensado también, poner a un/a niñ@ junto a la mesa de la profesora imitando la función de la “ayudante” de la maestra, siendo este/a alumn@ el que gozase de mayor número de beneficios por parte de la profesora (buenas notas, positivos…etc) a cambio de ser “el/la chivat@ de clase”.
- A continuación, en nuestra representación, nos hubiese gustado plantear una reunión entre los profesores. Nuestra idea era representar lo que para el profesor prima en el aula y son: las calificaciones de sus alumnos. Es independiente si a un alumno/a le cuesta más adquirir algún tipo de contenido, si tiene problemas de aprendizaje…etc, aquí lo importante es el resultado final, las notas. No se valora y se intenta fomentar la educación en valores a través de los diferentes temas transversales sino que lo importante son las pruebas objetivas…etc, lo subjetivo está de más.
- Finalmente, también habíamos planteado una reunión con los padres para que desde esta perspectiva remarcásemos el rol de “clientes” que con este paradigma cualitativo se les otorga a los mismos. Por eso, habíamos pensado que una de las tres componentes del grupo fuera la tutora y las otras dos fuésemos los padres. En este caso, la profesora soltaría un “rollo” de lo que ya está prefijado de antemano que se debe dar en esas reuniones oficiales y un hubiese en esta reunión ningún tipo de bidireccionalidad, sino que los padres escuchasen todo lo referente a la reunión y, con las mismas, se marchasen. Todo esto, queríamos reforzarlo con algún que otro material, por lo que decidimos traer un libro de la hermana pequeña de una de las componentes del grupo y además una regla gigante. Con estos recursos educativos, lo que pretendíamos era dar esa sensación de rigidez, autoridad y disciplina con la que se caracteriza al paradigma empírico – analítico.
Para concluir la experiencia de mi grupo, me gustaría resaltar que, a pesar de plantear estas tres actividades, únicamente llevamos a cabo la primera de ellas en la que Ana Cristina Sánchez se convirtió en la profesora mientras que Diana y yo, nos transformamos en nuevas alumnas de primaria.
Al igual que nuestro grupo, también hubo dos más que realizaron también este paradigma empírico – analítico. Uno de ellos es el de mi compañero Juan Vázquez y que también subirá a su blog la experiencia vivida con su grupo.
Por mi parte, en relación a estos dos grupos del paradigma cuantitativo me gustó mucho la representación que realizó el grupo de mi compañero Juan. Javi Bernal era el “profe” de matemáticas y, en este caso iban a corregir unos deberes que les había mandado a sus alumnos (el resto de su grupo) y comprobar cual era el resultado, pues si no me equivoco estaban en clase de matemáticas. También representaron lo mismo que nosotras, una clase donde el profesor era la autoridad, no había escusas para aquellos alumnos que habían olvidado hacer sus deberes y como decía el “maestro”, los alumn@s que no tenían sus deberes hechos los mandaba “a la fila de los tontos”.
Otro paradigma fue el humanístico – interpretativo, que realizaron varias compañeras del grupo A. En este caso, estuvo muy bien el planteamiento utilizado pues, al contrario que en nuestro paradigma, en el cualitativo, los profesores se preocupan muchos por sus alumnos, quieren que estos desarrollen todo su potencial partiendo de aquellas actividades y materias que más les llama la atención (en el caso de nuestras compañeras eligieron “ser bailarina de ballet”. Sin embargo, hubo un fallo (que por supuesto lo descubrió la profe porque sino nosotros no nos hubiésemos dado cuenta) es que la orientación vocacional de los alumnos según este paradigma, no puede ir determinado y basado en las respuestas y puntuaciones de un test, sino que se debe basar en lo que el alumno realmente quiere y siente. En este modelo, sí que existe una bidireccionalidad profesor – alumno y, aunque existe una participación activa por parte del alumnado y no se considera a estos como meros receptores, sí que se establece y se sigue distinguiendo ese rol del profesor y el rol del alumno, cosa que no sucede en el último paradigma, el sociocrítico.
Este paradigma, fue representado por dos compañeras: Victoria y Diana y, a pesar de que estuvo muy bien representado, no he entendido muy bien en sí lo que esta representación supone para el paradigma sociocrítico.
La interpretación fue muy buena. Una era la profesora y la otra hacía de alumna. La profe mandaba a la alumna a sentarse con una compañera que en teoría era diferente. Sin embargo, la alumna no quería sentarse con quien la profe le decía puesto que su “mamá” le había dicho que esa compañera con la que debía sentarse era mala, diferente. Tras varias insistencias por parte de la profe, la pequeña accedió a sentarse con susodicha compañera y finalmente esta alumna comprobó que, a pesar de lo que los padres piensen y opinen somos nosotros mismos los que debemos valorar nuestras opiniones pues comprobó que su compañera era muy buena persona y una alumna muy amable.
Tras haber realizado las diferentes interpretaciones, todos juntos colgamos el mural que varios compañeros habían estado realizando durante la clase del jueves y el viernes con fotocopias de viñetas de Frato intentando explicar los diferentes paradigmas de investigación educativa. A continuación, y si puedo, intentaré subir al blog las fotografías que sacamos a ese magnífico mural.
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